Blog creado por alumnos de la Escuela Nacional Preparatoria plantel Nº 2 Erasmo Castellanos Quinto, con la intención de hacer un recorrido breve y general por la historia de nuestro País. Creado por: Jose Carlos Hernandez Gonzales, Moreno Caridad Kevin, Paniagua Castro Erik Ivan, Renteria Mejia Alfonso, Vazquez Zarraga Alejandro, Marco Morales Trujano y Michelle Granados Luna. Del grupo 560
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viernes, 30 de marzo de 2012
7.1- Del Caudillismo al Presidencialismo, Conflictos Políticos Internos, Las instituciones.
El caudillismo es un fenómeno político y social surgido durante el siglo XIX en Latinoamérica. Consiste en la llegada en cada país de líderes carismáticos cuya forma de acceder al poder y llegar al gobierno estaba basada en mecanismos informales y difusos de reconocimiento del liderazgo por parte de las multitudes, que depositaban en "el caudillo" la expresión de los intereses del conjunto y la capacidad para resolver los problemas comunes. El caudillismo fue clave para la dictadura y luchas entre partidos políticos del siglo XIX. El poder de los caudillos se basaba en el apoyo de fracciones importantes de las masas populares. Este apoyo popular se tornaba en su contra cuando las esperanzas puestas en el poder entregado al caudillo se veían frustradas, y se decidía seguir a otro caudillo que lograra convencer de su capacidad de mejorar el país o la provincia.
Algunos de los caudillos de mayor influencia fueron: José Antonio Paz, Antonio Guzmán Blanco y José Tadeo Monagas.
Presidencialismo es el sistema de organización política en que el presidente de la república es también jefe del poder ejecutivo, es unipersonal, aunque se auxilia de organismos para cumplir sus diversas funciones, tanto en la administración pública como en la gobernabilidad. Se otorga preponderancia de forma constitucional al poder ejecutivo, en detrimento de la división de poderes y autonomía de los órganos de gobierno, que debe imperar en México.
Si bien el periodo de luchas bélicas de la revolución en México duró diez años, de 1910 a 1920, el de las contiendas ideológicas duraría veinte, de 1920 a 1940. Este último inició con el ascenso de Obregón a la presidencia de la nación, cuando nuestro país aún no sabía si seguir el camino de los caudillos o el de las instituciones.
Obregón, caudillo, planteó, al menos en la proclama de Nogales que lanzó su candidatura en 1919, la necesidad de formar organismos políticos nacionales. Entendía como expresión nacional ideológica de su momento a dos principios, el conservador y el liberal. Y proponía la libre participación de ambos, en contienda abierta.
Vino después su presidencia, seguida de la de Plutarco Elías Calles, quien días después de su toma de posesión reconoció que “el movimiento revolucionario ha entrado en su fase constructiva” y así fue cómo se dio a la tarea de iniciar la reconstrucción económica nacional, aunque en lo ideológico la nación se agitaba entre varios problemas: la pugna religiosa, iniciada por el mismo Calles, quien intentó imponer su visión jacobina a la nación, y por el otro la enorme proliferación de partidos políticos, miles en realidad en el país, que tejían y entretejían la enorme y compleja madeja política nacional de acuerdo con circunstancias electorales momentáneas, muchas de ellas regionales.
Bajo este panorama transcurrió el cuatrienio de Plutarco Elías Calles, y en su informe final, después del asesinato del presidente reelecto, Alvaro Obregón, Calles dijo que la nación debía ya: “pasar de una vez por todas de la condición histórica del país de un hombre a la de nación de instituciones y de leyes” y agregó unos párrafos que casi han quedado olvidados en nuestros días de su mensaje final, proponiendo permitir “a la reacción política y clerical” la discusión abierta, a “la lucha de ideas.” Meses después sería integrado el Partido Nacional Revolucionario, cuyo primer presidente sería el mismo Calles.
En la presidencia de la república, a Calles le sucedería un interregno de seis años, hasta 1934. Y fue precisamente durante este periodo cuando el PNR lanzó la candidatura de Pascual Ortiz Rubio, que tuvo como contendiente al más grande filósofo que haya visto la época contemporánea de nuestro país, José Vasconcelos, quien a su llegada a México desde el exilio para iniciar su campaña política, pronunció, aquí en Nogales precisamente, la frase de que "la revolución necesita, por fin, llegar a los espíritus." Sin embargo, esa candidatura fue acremente combatida por el gobierno de Calles con encarcelamientos, persecuciones y muertes como la masacre de Topilejo, con el resultado oficial de 1.8 millones de votos de Ortiz contra 106,000 de Vasconcelos, y así asumió Ortiz la presidencia.
Sin embargo, los problemas en la sucesión presidencial indicaban que el poder de Calles iba menguando, hasta que finalmente Lázaro Cárdenas se encargó de deshacerse del callismo en 1936. Después terminaría la contienda religiosa, para en seguida dar comienzo a una campaña nacional de redistribución de la tierra y de recuperación para el país de los recursos del subsuelo, siendo el petróleo el de mayor impacto.
Sin embargo, al final de su sexenio dio marcha atrás debido a la conjunción de factores opuestos a su política ideológica. Por ejemplo, para deshacerse de los callistas, Cárdenas había tenido que aliarse con grupos regionales conservadores, “saltimbanques y girasoles” como les llamaría alguien, quienes únicamente se subieron al carro cardenista por conveniencia personal, y al aproximarse el final del sexenio quienes lo habían sostenido cambiaron de bandera, amenazando con destruir la obra de Cárdenas.
Como nos recuerda Alan Knight: “Entre 1938 y 1940, enfrentándose a series dificultades económicas y retos políticos, la administración dio marcha atrás.” En lo político, en 1939, ya a finales del sexenio de Lázaro Cárdenas, se había integrado el Partido Acción Nacional; mientras que en lo económico, el ejido colectivo fallaba debido a la corrupción gubernamental, a la vez que los ferrocarriles nacionalizados habían sufrido un desastroso accidente en abril de 1939 que llevó a la renuncia en masa del Consejo de Administración de los Ferrocarriles, seguida de la del dirigente sindical ferroviario. Sin embargo, posiblemente el principal signo del viraje ideológico lo provocó la solución de la disputa de la compañía ASARCO, la principal compañía minera del país. Para entonces, los ingresos nacionales petroleros y de minería habían sufrido una enorme caída por las políticas nacionalistas del país, y fue entonces que el gobierno cardenista promovió una solución amigable a los intereses de ASARCO. La razón: esta compañía realizaba adelantos en los pagos de sus impuestos al gobierno mexicano, ingresos que ayudaban mucho a la apretada situación financiera del país.
Así fue cómo Cárdenas escogió al moderado Manuel Avila Camacho para que le sucediera, cuando todos pensaban que el elegido sería Francisco Múgica, quien comulgaba con las políticas redistributivas del mismo Cárdenas.
De esta manera, el mismo Cárdenas se encargó de terminar con la política que él mismo había impuesto. Posiblemente quien mejor haya descrito lo que vino después sea Alan Knight, quien lo ha resumido así: “Después de 1940, las instituciones claves del cardenismo –el ejido y la educación socialista, la CTM, la CNC y PRM; Pemex y los Ferrocarriles Nacionales- a duras penas cumplían las esperanzas de la década de mediados de los 1930; ni tampoco, para ponerlo de otra manera, cumplieron los temores de los hombres de negocios y conservadores. El cascarón institucional del cardenismo permaneció, aunque su dinámica interna se había perdido. En otras palabras, la carreta había sido secuestrada por nuevos choferes quienes regresaron la máquina, subieron a gente nueva, y se dirigieron en una dirección totalmente distinta.”
7.2- La Reconstrucción Económica, Política, Agraria, Laboral y Educativa.
En 1929 se fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), antecedente del Partido Revolucionario Institucional(PRI). En 1934 fue electo presidente Lázaro para el primer período sexenal (1934-1940). Cárdenas desterró a Calles, impulsó la educación, la Reforma Agraria y decretó la nacionalización del petróleo. Su sucesor, Manuel Ávila Camacho, frenó el reparto agrario, concilió con la naciente burguesía industrial y enfrentó el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
Durante la década de 1950, México vivió una época de gran desarrollo económico conocido comoMilagro mexicano. Este desarrollo fue favorecido por el entorno de la recuperación en el marco de la posguerra. En 1960 se nacionaliza la industria eléctrica. El desarrollo económico se reflejó en el incremento de la infraestructura y los servicios públicos y de protección social. Como consecuencia del fortalecimiento del Estado, se desarrolló una serie de corporaciones clientelares asociadas al gobierno que ocasionaron conflicto con organizaciones independientes. Así ocurrió durante la huelga de los ferrocarrileros de 1959. La demanda de mayores libertades políticas se expresó de diversas maneras, muy notablemente por el movimiento estudiantil de 1968, que concluyó con el asesinato de estudiantes por parte del Ejército en Tlatelolco, y en las varias guerrillas que aparecieron en diversas partes del país y fueron reprimidas violentamente por el Estado.
7.3- Las Relaciones Internacionales.
Las relaciones exteriores de México se conllevan al contexto internacional y a los principios establecidos en el Artículo 89, fracción X, de la constitución de los Estados Unidos Mexicanos, donde obliga a remontarse al nacimiento de México como nación libre y soberana en los albores del siglo XIX.
Desde el siglo XIX, las relaciones exteriores de México se dan justo después del nacimiento deMéxico a la vida independiente, contrajo a la par una serie de intervenciones extranjeras y el no reconocimiento de Estados como el de la Santa Sede y el de la Corona Española. Como resultado de la firma de los Tratados de Córdoba se dio la existencia legal de la nueva nación, a la cual se agregaban, además de sus múltiples problemas, las asechanzas del exterior. Así, se procedió a crear la Junta Provisional de Gobierno, fase previa a la instauración del modelo monárquico que en esa primera etapa de agrupación político-administrativa adoptaría México. Esta Junta Provisional designó a la Regencia del Imperio Mexicano, órgano de carácter ejecutivo que, en su calidad de gobernador interino, nombró al que sería en nuestro ámbito el primer Secretario y le confirió el título de Secretario de Negocios y Relaciones Interiores y Exteriores. Las funciones de éste serían reguladas por el Decreto para el establecimiento de los ministerios del 8 de noviembre de 1821, en el que se señala la creación de cuatro Secretarias de Estado y del Despacho Universal, siendo una de ellas la Secretaría Secretaria de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores e Interiores, para la que se fijó como su ámbito de competencia el atender y despachar todas las relaciones diplomáticas con las partes extranjeras.
El estado mexicano adoptada en la constitución de 1824, un régimen de gobierno con carácter republicano federal, precisándose en ella las atribuciones del Congreso General respecto del desarrollo de las relaciones internacionales (Art. 50), las del presidente de la República, en materia de nombramiento y remoción de secretarios, enviados diplomáticos y cónsules, así como en la concertación de compromisos internacionales (artículo 110). Del mismo modo, se delineaba la organización administrativa y funciones de los despachos en los negocios del gobierno (artículos 117 a 122). Acorde con la nueva estructura jurídico-política, y ante el incremento de los compromisos internacionales de México, se procedió, el 7 de julio de 1826, a expedir el primer Reglamento Interior del Ministerio de Relaciones Exteriores e Interiores, en el que se delimitaron tanto sus responsabilidades como sus atribuciones. Y para el 31 de diciembre de 1829, el General Vicente Guerrero expidió la primera ley del Servicio Exterior Mexicano. En este último documento, se estipularon las reglas por las cuales se establecían Legaciones Ordinarias,Legaciones Extraordinarias y Consulados.
7.4- El Maximato: Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez.
El maximato fue un periodo histórico y político dentro del desarrollo de México que va de 1928 a 1934. Este período debe su nombre a Plutarco Elías Calles, quien era conocido como El jefe máximo de la Revolución. Elías Calles sólo fue presidente en el periodo 1924-1928, pero en los seis años siguientes, se sucedieron tres presidentes, todos ellos subordinados en menor o mayor medida a los intereses y políticas del ex presidente. Los presidentes, y sus respectivos mandatos, son los siguientes:
- Emilio Portes Gil (1928-1930), designado por el Congreso para sustituir al presidente electo Álvaro Obregón, asesinado antes de asumir el cargo.
- Pascual Ortiz Rubio (1930-1932), electo para completar el periodo.
- Abelardo L. Rodríguez (1932-1934), sustituto de Ortiz Rubio quien renunció al cargo.
La influencia del ex presidente llegó a su fin cuando Lázaro Cárdenas del Río lo expulsó del país en 1936, luego de haber sido electo presidente en 1934.
Inestabilidad y grandes cambios marcaron la tercera década del siglo XX en México. En muchos sentidos, los años veinte representaron para México la disolución definitiva de las prácticas vigentes durante el porfiriato y un paso definitivo hacia la consolidación de un sistema político cuya vigencia culminaría 70 años después.
Para entender el periodo conocido como Maximato es necesario situarse en el convulso contexto marcado, en un sentido por el final de la Revolución mexicana (1910 a 1921), las consecuencias desastrosas para la economía mundial de la crisis de 1929, y los efectos de la así llamada Guerra Cristera (también conocida como guerra de los cristeros o cristiada) (1926-1929).
Este periodo está inscrito pues, en un momento de gran agitación social y política. El período mismo habría de comenzar con un magnicidio. Aunque formalmente, la Constitución mexicana prohibía la reelección del presidente de la república, la Carta Magna se reformó para que Álvaro Obregón fuera elegido para ocupar dicho cargo, luego de haberlo ocupado de 1920 a 1924.
7.5- El Gobierno de Lázaro Cárdenas y el Plan Sexenal: Política Agraria, Laboral, Educativa e Internacional.
Lázaro Cárdenas del Río (21 de mayo de 1895 - 19 de octubre de 1970) fue un militar, político y estadista mexicano, Presidente de México del 1 de diciembre de 1934 al 30 de noviembre de 1940. Se destacó, entre otras acciones de gobierno, por la reforma agraria y la creación de los "ejidos" en el sector agropecuario mexicano; por la nacionalización de los recursos del subsuelo, en especial, del petróleo y por haber brindado asilo político a los exiliados españoles durante la guerra civil. Así como, por haber consolidado las bases del funcionamiento del Partido Nacional Revolucionario y su proceso evolutivo, mediante la incorporación de las grandes centrales obreras, hacia el Partido de la Revolución Mexicana, antecedentes del Partido Revolucionario Institucional
Cardenismo es el nombre de la corriente ideológica inaugurada por Cárdenas; pero también se le llama así a la etapa en la que gobernó México de 1934 a 1940, aunque algunos detractores prefieren el término "Cadete". La corriente política del Cardenismo, surge así:
El ejército apoya a cardenismo y es leal a él ya que le ha dado voz y voto y el poder presidencial que Lázaro Cárdenas llega a tener, no amenaza el poder militar, sino lo consolida, aunque a partir de Cárdenas el poder lo ostente la presidencia más que los generales.
Con los trabajadores impulsó el tema de los derechos mediante una gran confederación de trabajadores en donde todos estuvieron unidos al Estado y el Estado se comprometió a velar por los intereses de ellos.
El sector campesino y el indígena apoyan a Lázaro Cárdenas porque se les ofrece y entrega la reforma agraria.
A los empresarios les ofreció un proyecto económico viable.
A la iglesia la incluyó en su proyecto.
Cuando Lázaro Cárdenas fue designado candidato presidencial, ya era uno de los divisionarios más importantes del ejército. Había sido un fiel subordinado de Calles, no había atacado a Ortiz Rubio, ni compartido las opiniones conservadores de Calles sobre política agraria. Desde el primer momento empezaron a surgir tensiones dentro del nuevo gobierno. Estallaron debido, en gran medida, a la ola de huelgas que se desató tras la toma de posesión de Cárdenas y a la actitud benigna que ante las mismas adoptó el presidente.
Cárdenas actuó con rapidez ejerciendo el poder que le quedaba a la presidencia en tanto jefatura del ejército. Antes de que el callismo pudiera reaccionar, el Maximato había tocado a su fin y se iniciaba la era cardenista.
La desaparición de Calles y su grupo del escenario político logró que las aguas de la política volvieran a su cauce normal. Terminaba su tarea de eliminar a los callistas irredentos del PNR, el Congreso y las gubernaturas de los estados, Emilio Portes Gil mismo, dejó la presidencia del PNR. Cárdenas lo sustituyó con un hombre de su total confianza, Silvano Barba González .
Por temor a la política obrera de Cárdenas, surgiría una corriente anticardenista dentro del ejército, la institución armada permanecería hasta el final obediente a las órdenes del presidente, y el secretario de Guerra, Manuel Ávila Camacho, sería el sucesor de Cárdenas.
Cuando decidió deshacerse de Calles no le quedó otro camino que fortalecer a la presidencia allegándose la fuerza de los sectores populares. La reforma no tocó sólo la periferia, sino el corazón mismo de la agricultura comercial.
Después del cardenismo, la agricultura mexicana no volvería a ser la misma, la gran propiedad heredada de la Colonia y afianzada en el siglo XIX, fue trastocada en su médula por virtud de la reforma agraria que se impulsó desde la presidencia de la República.
Cárdenas aceleró el proceso de unificación del movimiento obrero hasta llegar a la creación de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). La CTM, organizada a principios de 1936, junto con la CNC, se convirtió en un pilar del cardenismo, aunque la base no llegó a mostrar la incondicionalidad del movimiento campesino, los organismos obreros sostuvieron la candidatura de quien Cárdenas había designado como sucesor, el general Ávila Camacho.
En torno al desarrollo económico del país, Cárdenas llegó a considerar que estaba en la posibilidad de optar entre dos alternativas para ese desarrollo, imitar la estrategia del modelo capitalista seguido por las sociedades industrializadas o intentar un camino diferente que combinara el crecimiento de la producción con el desarrollo de una comunidad más integrada y más equitativa. La utopía propiamente cardenista, consistiría en tratar de ir más allá del keynesianismo o del fascismo, sin desembocar en el modelo soviético.[cita requerida]
El deterioro repentino de la economía en 1938 fue resultado directo de la crisis petrolera. La expropiación petrolera de ese año no sólo afectó a los exportaciones de combustibles sino que, arrastró tras de sí también las ventas de minerales y detuvo las inversiones del sector privado de la economía.
La actividad agropecuaria y la exportación de minerales y petróleo, se vieron sometidos a una dura prueba. El país asistió a un principio de sustitución de importaciones a la vez que al uso intensivo de la capacidad instalada. La política gubernamental favoreció el aumentó de su uso a cerca del 100%. El estado asumió nuevas funciones: “Estado activo”, involucrado directamente en la producción y creación de infraestructura.
Las regiones norte y centro del país, experimentaron los mayores crecimientos de la producción agrícola por habitante y la menor participación del ejido en el total de la superficie cultivada. La zona norte de la costa del Pacífico, tuvo el menor índice de crecimiento productivo. El ejidatario siempre contó con un financiamiento menor que el propietario privado. La baja en el valor de la producción no necesariamente significó un empeoramiento de la situación del campesino. Por el contrario, el consumo de alimentos aumentó en las zonas rurales sin que lo registrara la economía monetaria.
Los ejidos, contaron con muy pocos insumos, usaron los que tenían a la mano: tierra y trabajo, lo cual ayudó a un empleo más racional de estos medios de producción e hizo descender el desempleo rural. La reforma agraria no produjo un crecimiento inmediato de la economía pero los beneficiados por el proceso vieron de inmediato mejorada su forma de vida. El campesino que recibió la tierra durante el gobierno de Cárdenas, mejoró su posición social y económicamente.
En el momento culminante del cardenismo, los gastos de tipo económico fueron superiores al 40%, destinados fundamentalmente al desarrollo de las comunicaciones, la irrigación y el crédito a la agricultura.
El “estado activo”, del cardenismo siguió ensanchando la estructura institucional. En 1934, Abelardo Rodríguez había creado la Nacional financiera (NAFINSA), cuya tarea original era administrar los bienes raíces que la crisis económica anterior había dejado al sistema bancario por quiebras de los prestatarios. Empezó a actuar como sería en el futuro: el banco de desarrollo del gobierno. Ante los conflictos con las empresas eléctricas extranjeras, se creó la Comisión Federal de Electricidad, que con el paso del tiempo sería la empresa dominante.
La Gran Depresión golpeó muy duramente al comercio exterior de México al cerrarle mercados a algunas de sus materias primas, pero durante el primer año de gobierno de Cárdenas, por la economía de guerra que se había instalado en el mundo, el intercambio con el exterior se había recuperado bastante y la exportación ascendió a poco más de doscientos millones de dólares.
Cuando Cárdenas asumió la presidencia, la producción de petróleo, aunque baja respecto al pasado, comenzó a crecer nuevamente. El esfuerzo mexicano por colocar su petróleo en los países del Eje y en América Latina permitió que las ventas al exterior subieran. A partir de entonces y por muchos años la producción de PEMEX se destinaría básicamente a cubrir el mercado interno, en el corto plazo, el petróleo dejo de ser un proveedor de las necesarias divisas extranjeras.
México, podía aprovechar la experiencia derivada de la industrialización de los países capitalistas avanzados para no repetir sus errores ni pagar su enorme costo social; buscaba una “industrialización consciente”, construir un México de ejidos y de pequeñas comunidades industriales. El cardenismo visualizaba al México del futuro como un país predominante agrícola, rural y cooperativo. Empezó a sustituir importaciones de bienes de consumo. Aparecieron nuevas industrias y se encumbraron nuevos empresarios.
Cárdenas adoptó una línea bastante clara con relación al movimiento obrero. Tomó el Plan Sexenal, y apoyó la cláusula de exclusión y el rechazo de “sindicatos blancos”. Este proyecto, llevó a Vicente Lombardo Toledano y a la CGOCM a encabezar, un bloque de organizaciones sindicales de respaldo activo a la política del presidente. El Pacto de Soliradidad tenía por objeto neutralizar las presiones del callismo y sentar las bases de un magno congreso obrero y campesino del cual pudiera surgir una central única de todo el movimiento laboral, la nueva organización debería aceptar como premisa la existencia de la lucha de clases y la imposibilidad de la cooperación con la clase capitalista.
Cárdenas quien al principio de su mandato insistió en que no era necesario expulsar a Calles y a sus seguidores, pasado un tiempo, en abril de 1934, cambió de parecer, y el ex Jefe Máximo y Morones, fueron sustraídos sorpresivamente de sus domicilios y exiliados. La reacción negativa de los empresarios a la política obrera cardenista, subrayó la necesidad de poner fin al conflicto entre las agrupaciones obreras y dar paso a un frente unido de los trabajadores.
Desechó los temores de que los comunistas pudieran ponerse al frente de la nueva pirámide porque a su juicio la raíz de la agitación obrera era básicamente el incumplimiento de las justas demandas de las masas trabajadores.
Lombardo Toledano fue electo secretario general de la CTM. Los estatutos de la confederación refrendaron el principio de la lucha de clases, y la transformación de la sociedad capitalista en socialista. La lucha ideológica sería por el fin de la historia: la sociedad socialista y la abolición de la propiedad privada.
Cárdenas había propuesto que los salarios no se fijaran según el péndulo de la oferta y la demanda de trabajo, sino según la capacidad de cada empresa para seguir actuando de manera redituable. El criterio abrió aún más las puertas del conflicto laboral y las huelgas aumentaron.
Entre los conflictos más espectaculares de 1936 estuvo el de los ferrocarrileros, que llevaría a la nacionalización de esa actividad. También el de los trabajadores agrícolas de la Laguna. La huelga contra toda la industria petrolera, se volvió un problema político nacional que obligó al gobierno a intervenir para evitar que la paralización de actividades dejara al país sin combustible.
La nacionalización de la industria petrolera, una de las decisiones de mayor peso para el futuro y para la conformación de la nación. El apoyo del gobierno a las demandas obreras condujo a la expropiación de las empresas, lograron contratos colectivos con ganancias sustanciales para los trabajadores.
El Plan Sexenal, consideró que el motor de la producción agraria debía ser el ejido y reiteró la necesidad de apoyarlo con crédito e infraestructura. Dar tierra al campesino por la vía ejidal significaba organizarlo, se trataba de hacer irreversible el cambio de estructura en el agro mexicano. Cárdenas no sólo es el presidente que repartió más tierra sino también el que dio las mayores parcelas. Creó el Banco Nacional de Crédito Ejidal.
La memoria de las grandes expropiaciones cardenistas pareció total por primera vez desde el reparto de tierra en Morelos durante la revolución, el verdadero corazón agrario de la Revolución Mexicana. Uno de los apoyos visibles a la candidatura de Cárdenas, había sido la CCM, procedió a formar entonces la Confederación Nacional Campesina CNC, sostuvo que la única forma de defender los intereses de los trabajadores del campo era admitiendo la realidad de la lucha de clases.
La meta de la CNC, era la socialización de la tierra, la central debía volver al ejido la unidad de producción básica, a la manera del koljós. Acabar con el latifundio, solidarizarse con las demandas de los obreros y apoyar la educación socialista de las masas campesinas. Se precisó en sus estatutos que sería la única organización representativa de los campesinos.
La UNS se manifestó desde el principio en contra del ejido y pidió que se desarrollara en el sentido de apoyar y consolidar a la pequeña propiedad privada. Almazán presentaba un programa que atacaba la “colectivización” del país: revivir la encomienda, comprometió a buscar un remedio inmediato a lo que él describió como el “desastre agrario”; según el programa de Almazán, no habría más reparto de propiedades privadas. El Segundo Plan Sexenal, del general Manuel Ávila Camacho, que en su capítulo agrario dejó claro que se impediría la reconstrucción del latifundio, el ejido seguiría recibiendo el apoyo del Estado.
Desapareció el Partido Nacional Revolucionario, surgiendo el Partido de la Revolución Mexicana, que apoyaba la política presidencial: obrero, campesino, popular y militar. Al producirse el conflicto entre el presidente Lázaro Cárdenas y el Jefe Máximo, la cúpula directiva del PNR se encontraba claramente dividida. La crisis llegó a su punto culminante en septiembre, cuando las diferencias entre cardenistas y callistas dieron por resultado un encuentro a balazos en plena Cámara. El partido oficial se convirtió rápidamente en una de las bases más sólidas del presidencialismo posrevolucionario. Lombardo proponía la alianza de la CTM con el PNR, la flamante Confederación Nacional Campesina CNC y el Partido Comunista Mexicano. Cárdenas no dejó ir muy lejos el proyecto.
El conflicto entre el gobierno de Cárdenas y las empresas petroleras de nacionalidad extranjera, tenía un antiguo linaje. Durante un buen periodo sólo debían pagar el impuesto del timbre, menos del 1% del valor de la producción. La situación cambió al iniciarse la Revolución y percatarse el gobierno por primera vez del gran potencial petrolero del país. Las grandes exportaciones del petróleo fueron vistas como una fuente idónea para cubrir los grandes déficits presupuestales.
El párrafo IV del artículo 27 de la nueva Constitución declaró los depósitos petroleros propiedad de la Nación. Al iniciarse los años treinta, México era ya un productor marginal, situación que cambió, con los descubrimientos de Poza Rica en 1930. La compañía inglesa El Águila y el gobierno mexicano llegaron a un entendimiento sobre la explotación de Poza Rica, aceptaba pagar regalías del 15% y el 35% del valor de la producción.
El choque definitivo del gobierno y las empresas petroleras se originó por un enfrentamiento de las empresas y sus obreros, los trabajadores petroleros se encontraban entre los mejores pagados del país. Sin embargo, no había llegado a forma un sindicato único que estableciera las condiciones de trabajo para toda la industria, crearon el STPRM, y se afilió a la CTM. Las empresas rechazaron el monto del aumento pedido, los expertos nombrados abordaron el tema de que la presencia de las empresas petroleras extranjeras había sido más perjudicial que benéfica para el país.
El 1° de marzo de 1938 la Suprema Corte dictaminó un laudo mediante el cual las compañías perdían el jucio laboral que habían emprendido en las instancias inferiores del sistema judicial y debían otorgar un aumento de 26 millones. Las empresas se negaron. Si el gobierno no hacía nada en contra de la rebeldía de las empresas, su prestigio y capacidad de liderato quedarían en entredicho.
Cárdenas hizo saber al país la decisión de su gobierno de cortar por lo sano y expropiar a las empresas petroleras, el 18 de marzo de 1938.
Las países afectados por la medida del presidente Cárdenas, Gran Bretaña particularmente, criticaron la medida expropiatoria y pusieron en duda la capacidad del país par pagar lo que había tomado. Esto incremento la exaltación nacionalista que favoreció al presidente.
México aceptó desde el principio pagar lo que había tomado, pero no inmediatamente sino dentro del plazo de diez años fijado por la ley. El gobierno de Washington sugirió entonces como única solución que México devolviera lo tomado, a lo cual Cárdenas se negó. El gobierno norteamericano y británico, contribuyeron a bloquear la expropiación, prohibiendo a sus dependencias que lo adquirieran. Cárdenas abandonó la presidencia y no llegó a un arreglo definitivo con la mayor parte de las empresas expropiadas.
Cárdenas debió tomar una decisión definitiva y en noviembre de 1939 el PRM anunció que su candidato para el sexenio 1940-1946 sería el ex secretario de Guerra, general Manuel Ávila Camacho. La rivalidad entre Camacho y Almazán, tuvo muchos encuentros de guerra, pero se le dio la victoria a Ávila Camacho.
Al entregar la Presidencia, el partido del gobierno seguía sosteniendo que la lucha de clases era el motor del desarrollo histórico. Con el correr de los años se afianzaría la idea de que al finalizar el sexenio de Cárdenas, había llegado también a su fin la Revolución mexicana.
Reforma agraria
En el norte, llevó a cabo la Reforma agraria, planeada originalmente por Emiliano Zapata. Este reparto es considerado por muchos como el más grande del siglo en la historia de México. Durante el sexenio del general Lázaro Cárdenas del Río fueron repartidas 18 millones de hectáreas a las comunidades y ejidos. De esta manera, aumentó a 25 millones de hectáreas la cantidad de tierras en el sector social (es decir, las parcelas que se encontraban fuera del régimen de propiedad privada). El objeto del reparto agrario lanzado durante el gobierno de Cárdenas buscaba no sólo la satisfacción de una demanda popular plasmada en la constitución de 1917, sino la formación de pequeñas unidades productivas, con capacidad de autosuficiencia alimentaria.
La unidad básica del modelo de reforma era la conformación de ejidos. Se trata de una dotación de tierras que eran entregadas a un núcleo de población para que las aprovecharan de la manera que consideraran conveniente. Cada ejido estaba regulado por un órgano interno llamado Comisaría Ejidal, integrada por los titulares de la dotación (generalmente hombres) que elegían a un presidente y una mesa directiva. La Comisaría Ejidal tenía la facultad de representar a los ejidatarios en los trámites gubernamentales. Dado que al final de laRevolución y la guerra Cristera, la mayor parte del país estaba en la ruina económica, el gobierno de Cárdenas creó el Banco Nacional de Crédito Ejidal (Banjidal) destinado a capitalizar a los núcleos ejidales.
En Yucatán condujo su política agrarista mediante la expropiación, el 3 de agosto de 1937, de los henequenales en favor de los ejidatariosyucatecos.
Además de la repartición de tierras y el financiamiento monetario, la reforma agraria del Cardenismo incluía el establecimiento de un sistema educativo que permitiera la formación de profesionistas técnicos que ayudaran al desarrollo de los ejidos. Por ello, asociados a los núcleos ejidales, se crearon escuelas donde los niños y jóvenes debían adquirir conocimientos sobre agricultura, ganadería y aquellas otras actividades específicas que permitiera el medio ecológico. En ese sentido, la reforma agraria llevada a cabo durante el sexenio de 1934-1940 se diferenciaba de la implementada por los gobiernos anteriores, para quienes todo se limitó a la dotación de tierra a individuos dedicados a la agricultura a pequeña escala. Lo que la Secretaría de Agricultura se planteaba en la segunda mitad de la década de 1930 fue la creación de centros agrícolas competitivos.
Sin embargo, el plan de formación técnica, como el financiamiento, no pudieron llegar a resarcir el rezago del campo mexicano totalmente. El plan del Cardenismo sólo funcionó en ciertas regiones, aquellas que como la Comarca Lagunera o el valle del río Yaqui contaban con riego y tierras fértiles. Por otro lado, aunque el reparto de tierras durante el gobierno de Cárdenas fue el mayor de la historia de México, no disminuyó significativamente la dimensión de las tierras en pequeña y mediana propiedad, y de los latifundios. Durante el siguiente período (1940-1946), el reparto agrario fue frenado y se emprendió una "contrarreforma" agraria, despojando nuevamente de las tierras recién obtenidas a algunos ejidos, para enajenarlas.
Expropiación petrolera
Quizá la decisión de política pública más representativa de la administración Cárdenas del Río es la expropiación petrolera. Debido a una combinación de factores, entre los que destacan la debilidad de las economías estadounidense y británica durante la década de los treinta (ambas estaban sumidas en los efectos de la crisis de 1929), la existencia de un fuerte conflicto entre los trabajadores de las empresas petroleras instaladas en México y los empresarios extranjeros que desatendieron un laudo laboral de la corte mexicana, así como su propia visión de un capitalismo democrático y nacionalista, en el que las industrias básicas (petróleo, siderurgia, etc.) jugaban un papel clave, Cárdenas decretó la expropiación el 18 de marzo de 1938, creando PEMEX.
A pesar de que la compensación por los bienes expropiados se incluyó en el decreto, el acto enfureció a la comunidad empresarial internacional y molesto a los gobiernos extranjeros, especialmente el Reino Unido. Antes de salir, las compañías petroleras se habían asegurado de no dejar nada para ayudar al gobierno mexicano, con la esperanza de forzar Cárdenas a aceptar sus condiciones. Pese a que México finalmente fue capaz de reiniciar los campos petroleros y refinerías, la producción no alcanzó los niveles anteriores a la expropiación hasta 2 ª Guerra Mundial, durante la cual asesores técnicos fueron enviados por los Estados Unidos como parte de su política de esfuerzo de guerra aliado.
Sin embargo los británicos rompieron las relaciones diplomáticas con el gobierno de Cárdenas, y el petróleo mexicano y otros bienes fueron boicoteados, a pesar de un fallo internacional a favor del gobierno de México. Sin embargo, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el petróleo se convirtió en un codiciado producto. México comenzó a exportar petróleo a la Alemania Nazi y la Italia fascista2
Más importante, sin embargo, que el acto expropiatorio mismo, fue el amplio consenso nacional que Cárdenas fue capaz de crear con esa decisión. No sólo se sumaron los sectores del entonces Partido de la Revolución Mexicana, sino que de manera virtualmente unánime otros muchos sectores de la opinión pública mexicana, la Iglesia católica entre ellos, se sumaron de manera entusiasta a la decisión del entonces presidente, quien construyó de esa manera una amplia base de apoyo social que perduraría muchos años después de que su presidencia terminara.
Tanto así que ha sido el único ex presidente de México capaz de mantenerse activo en la política nacional en el periodo post-revolucionario, como lo atestigua su participación en el Frente de Liberación Nacional, organización que muchos consideran como el germen de algunos de los actuales partidos y movimientos políticos de México, su participación en proyectos de desarrollo social en la cuenca del Lerma y otras regiones de México, así como su decidido apoyo a la Revolución cubana encabezada por Fidel Castro Ruz. Prueba de ello es que en abril de1961, con motivo de la Invasión de Bahía de Cochinos en que tropas "anticastristas", entrenadas y dirigidas por la CIA, el Gral. Cárdenas del Río se alistó de inmediato al ejército cubano con el fin de combatir a los estadounidenses y sacarlos de Cuba.
Consecuencias de la nacionalización del petróleo
Gran Bretaña rompe relaciones diplomáticas con México y lo amenaza con un bloqueo a gran escala. Las cinco corporaciones estadounidenses se desesperan. Sin embargo, con la Segunda Guerra mundial en ciernes, el presidente Franklin Delano Roosevelt tiene más interés en la alianza estratégica con México como un bloque económico que en proteger las compañías privadas. En contraste, laAnglo-Persian Oil Company (Hoy BP) no era una compañía privada sino dependiente directo del almirantazgo (British Admiral) y parte del poder mismo del Imperio británico.
7.6- El Nacionalismo Cultural.
En la economía porfirista se privilegió al capital extranjero, y como respuesta a ello, se avivó y revaloró la esencia de lo que significaba ser mexicano y esa unión que permitió el movimiento revolucionario.
Pasada la revolución el sistema educativo encabezado por José Vasconcelos, fue un elemento significativo para revalorar la identidad mexicana a través del orgullo sobre lo indígena y la exaltación de las clases trabajadoras, con el fin de transformar a la sociedad por medio de la educación.
Sin embrago, fue principalmente a través del sistema educativo de la SEP (Secretaría de Educación Pública), que se difundió un nacionalismo mexicano que promovió valores y características de lo que para entonces se conceptuaba como cultura mexicana.
Es por esta razón que cada año en las escuelas primarias y secundarias cuando se organiza algún festival como el del día de las madres, se representan bailes regionales con trajes típicos, para promover la variedad de lo "típico mexicano".
Otro ejemplo de nacionalismo en México, fue el impulso del muralismo, corriente artística en la pintura el cual tuvo como objetivo, llevar a toda la sociedad, la enseñanza ideológica de la lucha revolucionaria, aunque además promovió la conciencia social, el valor de las costumbres mexicanas, la lucha de los trabajadores, la lucha campesina, etc. sus mayores exponentes fueron Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.
Otro elemento para promover el nacionalismo son los medios de comunicación masiva como las películas, en la época post revolucionaria se utilizó mucho, así que para la segunda mitad de los años treinta, los cines estaban cubiertos por charros y chinas poblanas, cantores y bailadoras, tan típicamente representados en las películas como Allá en el rancho grande, Ora Ponciano, y Ay Jalisco no te rajes, todas ellas de gran éxito en los mercados de habla hispana.
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