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viernes, 30 de marzo de 2012

4.1- La Revolución de Ayutla, la Reforma y la Constitución de 1857.


La revolución de Ayutla, encabezada por Juan Álvarez, enfrentó la dictadura de Santa Anna. Su ideario y misión se plasmó en el plan del mismo nombre, expedido el 1 de marzo de 1854. 


El movimiento logró extenderse por todo el país. En 1855, Santiago Vidaurri, entonces Secretario de Gobierno de Nuevo León, abandonó la capital y partió con destino a Lampazos. Allí lanzó su Plan Restaurador de la Libertad, que seguía al de Ayutla en los puntos principales. Luego regresó a Monterrey, donde se declaró Gobernador y Comandante General Militar del Estado. 


Proclamado su plan “restaurador”, Vidaurri invitó a Coahuila y Tamaulipas a que se le unieran, bajo el pretexto de combatir unidos a los indios bárbaros que asolaban los tres estados. 


La revolución de Ayutla contra la dictadura de Santa Anna dio como resultado, después de varios años, la Constitución del 5 de febrero de 1857, pero también sirvió a las ambiciones de Vidaurri, quien aprovechó el estado de guerra que privaba en el país para anexar, el 19 de febrero de 1856, el estado de Coahuila al de Nuevo León, y ser nombrado Gobernador de las dos entidades. 




La Constitución de 1857 





Desde el principio de su vida como nación independiente, hubo en México un continuo conflicto entre liberales y conservadores. De un lado, los herederos ideológicos de los insurgentes, cuya propuesta era el desmantelamiento de las estructuras coloniales; y del otro, los terratenientes, la aristocracia, los mandos militares y el alto clero, empeñados en mantener sus privilegios. 


De ahí surgió la necesidad de organizar una asamblea legislativa que tradujera en normas legales el ideario liberal. Para ello se reunió en la ciudad de México el 18 de febrero de 1856 un Congreso Constituyente que estaba formado casi en su totalidad por diputados de ideas progresistas. 


Después de largas deliberaciones, el 5 de febrero de 1857, bajo la presidencia de don Valentín Gómez Farías, el Congreso aprobó la nueva Constitución que organizó al país en forma de “República, representativa, democrática, federal”, compuesta de 23 “estados libres y soberanos” en su régimen interior, pero unidos en una federación. 


Se incluyeron además leyes sobre “abolición de fueros, desamortización de bienes“ de corporaciones civiles y eclesiásticas y “libertad de enseñanza”. 


De inmediato se dejaron sentir las reacciones de la Iglesia y los grupos opositores. 




Un Autogolpe de Estado 





Hechas las elecciones conforme a la nueva Constitución, resultaron electos para Presidente de la República Ignacio Comonfort, y para Presidente de la Suprema Corte el licenciado Benito Juárez. Ambos tomaron posesión de su cargo el 1 de diciembre de 1857. 


Pero a Comonfort le parecía demasiado radical la Constitución y creía imposible gobernar con ella, por lo cual declaró la necesidad de que se hicieran algunas reformas, entrando en pláticas con los conservadores para derogarla y convocar a un nuevo constituyente. 


Estas ideas originaron el Plan de Tacubaya (17 de diciembre de 1857), proclamado por el general Félix Zuloaga, que pedía se anulara la Constitución de 1857 y se convocara a otro Congreso. 


Comonfort aceptó el Plan de Tacubaya, perdiendo así el sustento jurídico de su cargo, pues al desconocer la Constitución, él dejaba de ser presidente. Esto provocó una cruenta lucha de tres años conocida con el nombre de Guerra de Reforma.

4.2- El Convenio de Londres y la Alianza Tripartita


LA BATALLA DE PUEBLA


Terminada la larga y sangrienta lucha denominada “Guerra de Tres años”, y elegido como Presidente Benito Juárez para el periodo 1861-1865, el gobierno mexicano se encontraba sin recursos con que atender los gastos más urgentes de la administración pública, ya que de los ingresos que se percibían, el 91% se destinaba al pago de la deuda externa y al sostenimiento del ejercito.

Dadas esas circunstancias., el 17 de junio de 1861, el gobierno se vio obligado a suspender por dos años el pago de todas las deudas públicas, a fin de nivelar su presupuesto y atender las necesidades básicas de la población y del país.

La suspensión de pagos a las naciones extranjeras, fue sólo el pretexto que cristalizó la idea de intervenir nuestro país; pues los conservadores mexicanos que, habiendo perdido la esperanza de recuperar el poder por si mismos, habían recurrido a las cortes europeas en demanda de apoyo, con el fin de traer a un príncipe extranjero a gobernarnos.

ALIANZA MILITAR TRIPARTITA


Con el Convenio de Londres (31 de octubre de 1861), España, Inglaterra y Francia se unieron y acordaron invadir nuestro país para asegurar el pago de sus créditos. Para llevar a cabo sus propósitos formaron una Alianza Militar Tripartita que dominaría las aduanas mexicanas, aunque se hablaba de respetar la integridad nacional y el gobierno constituido.

Si bien el motivo común era el pago de sus deudas, tenía otras pretensiones e intereses particulares, por ejemplo:

España se encontraba ya sin colonias, con un comercio decadente y su industria muerta aspiraba al establecimiento de un gobierno conservador que le hiciera posible recobrar parte de sus antiguos dominios.

Inglaterra, con un gran poderío industrial y financiero había extendido su imperio colonial por Asia y África y aspiraba ensanchar sus dominios en América.

El imperio Francés se había desarrollado y quería contener el avance de los Estados Unidos, y a la vez ofrecer a la burguesía francesa la oportunidad de abrir nuevos mercados y establecer ricas colonias mineras.

Con una bandera común, pero con distintos fines, los ejércitos de los tres países aliados salieron rumbo a México. La armada española fue la primera en llegar a Veracruz (diciembre de 1861), posteriormente las fuerzas inglesa y francesa arribaron en enero de 1862.

Los representantes de las tres potencias enviaron un ultimátum al gobierno de Juárez, en el que pedían el pago de sus deudas y la satisfacción de los “daños” hechos a sus representantes diplomáticos. Juárez contestó a éste manifestando sus deseos de llegar a un arreglo amistoso, e invitando a los representantes de las mismas a tener una conferencia con los Ministros de Relaciones Exteriores de México, Manuel Doblado, para determinar el monto de las deudas. También derogó la ley por la cual se había declarado suspendido el pago de la deuda exterior, y declaró  “traidores a la patria” a los mexicanos que apoyaban  la intervención.

TRATADO DE LA SOLEDAD


Las naciones aliadas aceptaron la propuesta de Juárez y en febrero de 1862 en el pueblo de La Soledad, se reunieron el General Primm, representante de los aliados y Manuel Doblado representante de México. En estas conferencias preliminares, se aprobaron los siguientes puntos:

a)     El reconocimiento del gobierno de Juárez.
b)     La declaración de que las potencias respetarían la integridad y la independencia nacional
c)      Las negociaciones se llevarían a cabo en Orizaba, y las fuerzas aliadas establecerían sus cuarteles en las ciudades de Córdoba, Orizaba y Tehuacan.
d)     En caso de declararse rotas las relaciones, las tropas aliadas volverían a los puntos que inicialmente ocupaban en la costa de Veracruz.

4.3- La Intervención Francesa y el Segundo Imperio Mexicano


A principios de marzo de 1862 llegó a Veracruz el conde Laurencez con nuevos refuerzos para los franceses. También llegó el General Almonte, que se declaró jefe supremo de la nación y otros conservadores identificados como enemigos del gobierno liberal, quienes habían asegurado a los franceses que, al presentarse las fuerzas intervensionistas, una gran parte del pueblo mexicano se levantaría en armas para destruir a Juárez,  situación que no sucedió.

Cuando los representantes de  Inglaterra y España se dieron cuenta de que el propósito de los franceses era derrocar al gobierno de Juárez para traer después a gobernar a un representante suyo, declararon rota la alianza (abril de 1862), y después de arreglar satisfactoriamente sus respectivas reclamaciones con el gobierno de Juárez, decidieron reembarcarse con sus tropas.

El ejercito francés en cambio, se negó a retroceder a sus posiciones iniciales como se había convenido, y el conde Laurencez ordenó el avance de su ejército  hacia el interior del país.

Dicho ejercito estaba compuesto de 6 mil hombres, perfectamente armados y disciplinados, con abundantes víveres y municiones, y eran considerados excelentes soldados a causa de sus brillantes victorias en Europa. A este ejercito invasor vinieron a sumarse varias partidas conservadores, mal armadas, que al mando de Leonardo Márquez se incorporaron a Almonte.

BATALLA DE 5 DE MAYO


Laurencez creía fácil vencer al ejercito mexicano, por lo que, sin previa declaración de guerra y sin tomar las precauciones necesarias, ordenó el asalto a los fuertes de Loreto y Guadalupe, que defendían la ciudad de Puebla.

El general Ignacio Zaragoza, al mando del ejercito mexicano compuesto de 4, mil 800 hombres, se fortificó en la ciudad de puebla para detener el avance del ejercito invasor que fue rechazado con grandes pérdidas al intentar repetidas veces tomar las fortificaciones, teniendo al fin que abandonar el campo y retirarse  vencidos y perseguidos por la caballería mexicana.

La noticia del triunfo de las armas republicanas en Puebla llenó de entusiasmo a todo el país; sin embargo, si militarmente la batalla del 5 de mayo no detuvo el avance del ejercito francés; moralmente levantó a la República del concepto de desánimo y cobardía en que sus enemigos la suponían hundida.

La injusta intervención francesa despertó grandes simpatías por la causa de México en toda América y en los sectores liberales europeos; la prensa española, inglesa y francesa censuraba a Napoleón y abogaba por el retiro de las tropas invasoras.

Hay dos importantes razones en el gran significado que tuvo la batalla de Puebla por México. Por un lado, el frente unido de la población mexicana, reforzó la identidad nacional. Por otra parte, la experiencia de la invasión francesa contribuyó a definir algunos de los principios fundamentales de la política exterior de México, vigentes en las relaciones internacionales:

-    El respeto por la soberanía y la integridad territorial.
-         La no agresión.
-         La no interferencia en los asuntos internos de otros estados - la conciliación de diferencias a través de la negociación y no a través de la fuerza, y
-          la coexistencia pacifica.

4.4- Gobierno de Juárez y Lerdo


Benito Juárez gobernó desde 1859 (cuando las fuerzas liberales de la guerra de Reforma iban ganando terreno) y desde la restauración de la república en 1867 hasta su muerte (ocurrida el día 18 de julio de 1872). 


El primer gobierno de Benito Juárez fue muy importante en la historia de México: Benito Juárez promulga las leyes de Reforma, por las que se declara la libertad religiosa y de conciencia, la separación entre la iglesia y el Estado y la confiscación y secularización de los bienes de la iglesia (católica). Se establece el registro y el matrimonio civil. 


En este primer gobierno, en 1859 se firma el Tratado de McLane- Ocampo, que suponía convertir a México en un protectorado estadounidense (en lo relativo a la navegación por el Istmo de Tehuantepec) a cambio de apoyo militar, financiero y político a los liberales. 


Los conservadores retroceden en 1860, y en enero de 1861, Benito Juárez entra triunfante a la capital. Jesús González Ortega vence en el Estado de México a las últimas fuerzas conservadoras. Al terminar la guerra, Benito Juárez proclama una moratoria en el pago de la deuda externa de México a sus deudores. Esto causa incomformidad en tres potencias: Gran Bretaña, España y Francia. Los gobiernos de estos países se reunen en Londres, forman la comisión tripartita y acuerdan invadir a México en defensa del pago de la deuda. Las tropas españolas, francesas y británicas llegan a México, pero tanto el comandante británico como el español se retiran al escuchar las promesas de Juárez de pagar las deudas cuando la sitación se estabilice. No así los franceses, ya que el emperador Napoleón III quería constituir en México un imperio francés para detener el avance de Estados Unidos y apoderarse de Sonora, lugar cercano a las fabulosas minas de California. 


Los franceses avanzan por el país, y Benito Juárez se aboca a defender el territorio. El 5 de mayo de 1862 las tropas mexicanas al mando de Ignacio Zaragoza combaten a los franceses en las cercanías de Puebla. Los mexicanos vencen a los franceses y el Conde de Lorencez se retira. Napoleón III ordena el envío de mas tropas al mando de Forey, y estas avanzan por el territorio, ocupando Puebla y la Ciudad de México. El gobierno de Juárez se retira hacia el norte, y los franceses logran por algunos años imponer un gobierno contrario al de los liberales. 


El gobierno de Juárez logra instaurarse de nuevo en 1867, y la primera de sus acciones fue ordenar un juicio de guerra a Maximiliano y sus colaboradores, los cuales son fusilados. El gobierno llama a elecciones en 1867, las cuales son ganadas por Juárez. Pero entre 1867 y 1871, el gobierno de Juárez se vuelve cada vez mas autoritario en lo polìtico y liberal en lo económico. Juárez ordena la privatización de tierras comunales y el apoyo de inversiones privadas en diferentes ramos de la economía. Apoya a los gobernadores identificados con su persona, y en 1871, presenta su candidatura para la siguiente reelección. Al terminar estas, en las que oficialmente resulta ganador, su contrincante Porfirio Diaz lanza el plan de la Noria, que llamaba a la rebelión contra Juárez. Aun duraba la rebelión cuando Juárez murió, el 18 de julio de 1871. Juárez ordena construir el ferrocarril México- Veracruz, inaugurado el 1 de enero de 1873, durante el gobierno de su sucesor, Sebastián Lerdo de Tejada.