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viernes, 30 de marzo de 2012

3.1- Los Primeros Tiempos de Organización y el Imperio de Iturbide (1821 - 1823)

El 17 de noviembre de 1821 el gobierno provisional de la república expidió un decreto en el que convocaba a elecciones de diputados para el Congreso, que comenzó sus sesiones el 24 de febrero de 1822. Se llegó al acuerdo de establecer la religión católica como oficial y única tolerada, de dividir el gobierno en tres poderes; sin embargo, los diputados se dividían en republicanos y monárquicos, y entre los últimos existían dos facciones: iturbidistas, partidarios de Agustín de Iturbide, y borbonistas, deseosos de ser gobernados por un príncipe español.

El 18 de mayo el sargento Pío Marcha encabezó una rebelión cuyo fin era llevar a Iturbide a la corona imperial. El Congreso, presionado, decidió aceptar la propuesta y coronó a Iturbide como Agustín I el 21 de julio.

Sin embargo, el poder legislativo ya tenía serios problemas con el emperador, quien mandó disolverlo el 31 de octubre. Iturbide era ahora monarca absoluto, lo que aunado a la pésima situación socioeconómica del país le granjeó serios enemigos, como los viejos insurgentes. El 1 de febrero de 1823 Antonio López de Santa Annalanzó el Plan de Casa Mata que desconocía a Iturbide. Las tropas imperiales del general José Antonio de Echávarri, aunque eran superiores a los rebeldes, decidieron pactar con ellos. Iturbide abdicó el 19 de marzo de 1823 y se exilió, aunque volvió un año más tarde y el Congreso lo sentenció a morir fusilado.

Un nuevo gobierno encabezado por Pedro Celestino Negrete, Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo se encargó de lanzar la convocatoria al Congreso Constituyente, cuyos trabajos iniciaron el 7 de noviembre con 99 diputados. El federalismo y el centralismo eran las principales posturas políticas, defendidas por Miguel Ramos Arizpe y Lucas Alamán, respectivamente. La Constitución del 4 de octubre de 1824 consagraba el federalismo, la división de poderes, la religión católica, los fueros clericales y militares y las garantías individuales.

La primera elección presidencial fue disputada entre Victoria y Bravo, quienes fueron electos presidente y vicepresidente respectivamente. En ese entonces la política se dividía en logias: la escocesa aristócrata, apoyada por Bravo, y la yorkina liberal, dirigida por el embajador estadounidense Joel Poinsett y Ramos Arizpe.

En 1827 se suscitó la conspiración del clérigo Joaquín Arenas, apoyado por Echávarri y Negrete, con el propósito de reconquistar México para los españoles. Este hecho provocó un fuerte sentimiento antiespañol que desembocó en la expulsión de los peninsulares en diciembre de 1827. Los españoles se llevaron su dinero y provocaron una crisis económica sin par. Nicolás Bravo, jefe de la logia escocesa, se alzó en armas protestando por la medida, pero Guerrero, de tendencia yorkina, lo derrotó y el vicepresidente fue desterrado.

Para las elecciones de 1829 contendieron tres candidatos: Guerrero, por los yorkinos, el antiguo realista Manuel Gómez Pedraza, postulado por la logia escocesa, y Anastasio Bustamante. Gómez Pedraza ganó la elección, pero los yorkinos se pronunciaron militarmente y saquearon el mercado del Parián. El presidente electo renunció y Guerrero fue reconocido presidente. Al tomar posesión, su inutilidad para el gobierno le granjeó serias enemistades, aunque durante su mandato se rechazó la Invasión de Barradas, dedicada a reconquistar México. El vicepresidente Bustamante fue comisionado para vigilar la costa de Veracruz a fin de prevenir otro intento español de retomar México, pero con su ejército se pronunció contra Guerrero y éste renunció en diciembre de 1829.

Guerrero marchó a las montañas del Sur, mientras Bustamante se hacía cargo del poder. Traicionado por el marino italiano Francisco, Guerrero fue ejecutado en Cuilapa el 14 de febrero de 1831. El hecho provocó la sublevación de Santa Anna contra Bustamante, quien renunció para que en su lugar quedara el presidente legítimo desde 1828: Gómez Pedraza. Éste culminó el cuatrienio y en 1833 entregó la presidencia a Santa Anna.

Sin embargo, Santa Anna no se presentó sino hasta el 16 de mayo y el vicepresidente Valentín Gómez Farías se hizo cargo del Ejecutivo. En este período se rodeó de liberales como José María Luis Mora, y dictó una serie de medidas como libertad de culto, supresión del diezmo, desamortización de bienes clericales y supresión de fueros militares.

Indudablemente Santa Anna es la figura representativa de las tres décadas de vida independiente, pues ocupó once veces la presidencia. Casi todas las revoluciones de la época estaban relacionadas con él, según cuenta Lucas Alamán. Estuvo en los dos bandos, fue federalista y centralista, fungía como árbitro de la política...

3.2- Congreso y Constitución de 1824.


 La Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824 entró en vigor el 3 de octubre de 1824, después del derrocamiento del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide. En la nueva Constitución, la república tomaba el nombre de Estados Unidos Mexicanos, y era definida como una República Federal representativa, con el catolicismo como religión oficial.

Antecedentes:

El 12 de junio de 1823, la diputación y el ayuntamiento de Querétaro, suscribieron un documento en el que hacían notar que retardar la convocatoria para la instalación del Congreso Constituyente, había originado múltiples problemas a la nación mexicana. Los trabajos del Congreso dieron fin el 30 de octubre de 1823 para dar paso a las sesiones del Congreso Constituyente en noviembre. El 7 de noviembre de 1823, con toda solemnidad fue instalado en Congreso Constituyente en la antigua iglesia de San Pedro y San Pablo, en donde federalistas y centralistas entrarían en ásperos debates sobre la estructura política que se daría a la nueva nación. Entre los constituyentes estaban Lorenzo de Zavala, Miguel Ramos Arizpe, Manuel Crescencio Rejón, Valentín Gómez Farías, Carlos María de Bustamante y otros, identificados con el federalismo.
Uno de los puntos de discusión en la Asamblea de Constituyentes fue determinar el lugar de residencia de los poderes de la Federación, proponiéndose a Querétaro para establecer el Distrito Federal por ser la parte central de la nueva república.
El gobierno no estuvo de acuerdo con esta propuesta y aunque hubieron diputados, como Ramos Arizpe que votó en contra de los deseos gubernamentales, finalmente y mediante un decreto se creó el Distrito Federal con sede en la ciudad de México, el 20 de noviembre de 1824.
Las discusiones en el Congreso Constituyente llegaron a su punto culminante al darle a la joven nación las características por las que tanto se había luchado y así, el 4 de octubre de 1824 fue firmada la Constitución Federal.
La Constitución de 1824 contuvo 171 artículos, organizados en 7 Títulos y se le considera un notable documento político; estableciendo el pacto entre los estados originando una República Federal.
La Constitución del 24, dividió a la República en 19 estados y 5 territorios.
Cada estado adquirió la facultad de elegir a su gobernador y a su propio Congreso. El gobierno quedó dividido en tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. Establecía la libertad de imprenta y de palabra.
Con relación al Poder Legislativo, éste quedó integrado por dos Cámaras: la de senadores y la de diputados.
El Ejecutivo se constituyó con un Presidente y un Vicepresidente y la Suprema Corte de Justicia, se hizo cargo del poder judicial.
Su vigencia terminó en 1835 al ser suplantada por el Proyecto de Bases para la Nueva Constitución. (la de 1857)

3.3- Los Conflictos entre Federalistas y Centralistas y la Dictadura de Santa Anna (1824- 1853)


Al consumarse la Independencia en 1821, comienzan los esfuerzos para crear las leyes de la nueva nación, luego de tres siglos de dependencia del Imperio español. La legalidad de la Independencia quedó sancionada en el Plan de Iguala, que exhortaba a la unidad entre americanos y europeos (españoles residentes en México), como base de concordia para las tareas de reconstrucción política y económica. El documento libertador no pudo, sin embargo, conciliar los intereses contradictorios entre españoles peninsulares y españoles americanos (criollos), las dos fuerzas políticas y sociales más importantes de la época.
La vieja enemistad política y económica que existía entre ambos tipos de españoles se intensificó con la Independencia que, tal como se había concebido, permitía la conservación de los privilegios de los peninsulares, sin resolver las demandas sociales de los americanos.
Los criollos representaron el advenimiento de un pueblo nuevo, que si bien prolongaba las tradiciones culturales europeas, también las modificaba con nuevas concepciones de país, al que consideraban suyo por haber nacido en él; y que les hacía considerarse con mayores derechos que los otros a dirigir el destino de la nueva nación.
La lucha entre los grupos nacidos en España y en tierra americana cubre el primer período del México Independiente y termina con la paulatina expulsión de los peninsulares y de sus caudales, tan necesarios para la economía del país. Estas primeras luchas, que arrastraron a los otros sectores de la población, se dieron con la presencia destacada de las logias masónicas: escoceses, que representaron los intereses de las clases pudientes, y yorkinos, que aglutinaron a los insurgentes.
Los grupos políticos en disputa defendieron principios distintos para conducir el país: "orden público y religión" los escoceses, y "libertad y progreso", losyorkinos, lo que llevaría a una posterior formación de los partidos centralista y federalista, respectivamente. Los primeros contaron con el apoyo de los españoles y el clero y los segundos, con el de los Estados Unidos.
Como instituciones, la Iglesia y el Ejército fueron los actores sociales más importantes en las luchas que van de la consumación de la Independencia hasta el triunfo de la Revolución de Ayutla (1855) y la Guerra de Reforma (1857-1867). México conoció en ese período tres formas de organización política: Imperio de Iturbide, República Federal y República Centralista. España fue derrotada y expulsada, pero no las estructuras que había creado durante su larga presencia. Dejó como legado una sociedad compuesta por blancos, diversos grupos étnicos y mestizos, con distintos grados de educación, cultura, tradiciones y niveles económicos. Había heredado un ejército y una poderosa Iglesia, dueña de la mayor parte de las riquezas del país, en virtud del Regio Patronato Indio, que concedió a España la autonomía de Roma respecto a la política eclesiástica en el continente.
Los reyes españoles y los virreyes eran los patrones y vicepatronos, respectivamente, de la Iglesia en la Nueva España, con derechos a la percepción de los diezmos, a la erección de Iglesias y la construcción de conventos; a la organización de misiones y a la propuesta de las personas para los puestos vacantes, desde obispos hasta capellanes.
Este inmenso poder que otorgó el Papa a los Reyes Católicos y a sus descendientes se asoció con una situación adversa, el triunfo de La Reforma luterana, que había separado del mundo católico a los protestantes. A cambio de ese privilegio, España se comprometió a efectuar y costear la evangelización, empresa que con creces recompensó esas pérdidas.
Al amparo de esa legislacion, la Iglesia reunió un importante patrimonio económico, incrementado aún más por las funciones de prestamista que desempeñó durante largo tiempo, a falta de instituciones de crédito. Su fuerza económica y social, emanada del poder religioso y educativo que ejercía sobre la población, fue causa de que los gobiernos republicanos lanzaran sus dardos contra ella. Nada extraño, puesto que precisaban su caudal para la construcción del país.
El Ejército, que con la Independencia se había constituido en una clase privilegiada, fue el mejor aliado de la Iglesia en la defensa común de los fueros.
Caído el efímero Imperio de Agustín de Iturbide (1822-1823), que había conservado los fueros de la Iglesia y el Ejército, se inician los largos debates entre federalistas y centralistas. Por más de tres décadas controversias y luchas armadas prolongan la pugna por imponer uno u otro régimen. El primer triunfo político correspondió a los federalistas, que vencieron en el Constituyente de 1823, autor de la promulgación de la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos en 1824. La Carta Magna convirtió a las provincias en estados independientes y soberanos en lo tocante a la administración interna. La excesiva autonomía otorgada a los gobiernos locales fue utilizada sin embargo por ellos para combatir al gobierno federal. El pacto federal dio fuerza a las milicias locales, bastante bien organizadas, que al mando de militares con frecuencia ambiciosos, sirvieron indistintamente a federalistas y a centralistas.
Dos movimientos armados nacidos desde el seno de la vicepresidencia pusieron en peligro el régimen federal. El primero lo encabezó Nicolás Bravo (1827), Vicepresidente de la República y alto jefe de la logia escocesa, que aunque no logró derrocar al presidente Guadalupe Victoria, sí abrió la primera brecha contra el régimen federalista. El segundo movimiento, enarbolado por Anastasio Bustamante (1829), provocó una nueva crisis al desplazar de la Presidencia a Vicente Guerrero y permitir el ascenso de Bustamante (1830). Este atrajo al clero y trató de restablecer el orden para atender los problemas económicos, atemperar las reacciones a las medidas drásticas emprendidas contra los liberales, y fortalecer su batalla contra la prensa. Sobre él pesaba principalmente la responsabilidad de haber patrocinado la muerte de Guerrero. Al final, Bustamante provocó tal oposición de los gobiernos locales, que éstos pusieron fin a su mandato.
En 1832 se levanta la guarnición de Veracruz al mando del general Antonio de Santa Anna, quien pide el regreso al poder de Gómez Pedraza. La imposición de éste fue el puente para la toma de la primera magistratura por parte del propio Santa Anna (1833). Su gobierno tuvo como vicepresidente a Valentín Gómez Farías, liberal con un gran prestigio de honestidad, que decretó La reforma eclesiástica militar (1833-1834) destinada a combatir los fueros de la Iglesia y el Ejército.
Gómez Farías se convierte en el iniciador de la primeras Leyes de Reforma contra la Iglesia: incautación de los bienes del clero, secularización de la enseñanza y administración del patrimonio de la Iglesia. La reacción al programa reformista fue violenta, como era de esperarse, dadas las afectaciones que implicaba. Santa Anna regresa de su hacienda (Manga de Clavo), abroga las leyes anticlericales y acaba por expulsar a Gómez Farías, suprimiendo la Vicepresidencia. Con este acto se abre el camino a la nueva constitución centralista, Las Siete Leyes (1835-1836), que reemplazó a la de 1824. Los Estados se transforman en departamentos y sus rentas pasan a disposición del gobierno central, que contribuye a que ocurran sucesos de especial trascendencia, como la Independencia de Texas (1836), la primera guerra con Francia (1838-1839) y la separación del estado de Yucatán (1841).
La República centralista vive en crisis recurrentes. Se suceden los presidentes y los levantamientos. La economía está en ruinas. Apenas terminada la guerra contra Francia, Mariano Paredes y Arrillaga encabeza un movimiento reaccionario (1841) contra el régimen conservador del presidente Anastasio Bustamante, que fue aprovechado por Santa Anna para llegar al poder y gobernar como dictador. En un contexto de violencia armada, se proclaman las Bases Orgánicas (1843) que centralizan en forma absoluta en el Poder Ejecutivo la administración de las provincias. Ni con el bloqueo norteamericano de Veracruz ceden las luchas entre los bandos.
En 1846 un pronunciamiento, esta vez federalista, encabezado por José Mariano Salas, pone fin al centralismo. Tras una breve estancia en el poder, Salas ofrece la primera magistratura a Santa Anna, quien la deja en manos de Gómez Farías mientras sale a combatir la invasión estadounidense (1846-1848) al mando de un ejército de más de 14 mil hombres. De acuerdo con los Tratados de Guadalupe (1848), que pusieron fin a la contienda intervencionista, México perdió Texas, Nuevo México, Arizona y la Alta California. Ante el estrepitoso desastre, Santa Anna huyó al extranjero.
Aunque la guerra había conmocionado al país, todavía no se lograba crear una auténtica conciencia nacional, pero sí era evidente que ya se estaba planteando en algunos sectores la necesidad de unificar al país y tranformarlo, conduciéndolo a la modernidad. Esta tarea no pudo efectuarse inmediatamente después de la guerra, cuando los liberales moderados ascendieron al poder, en el que permanecerían hasta ser expulsados por el cuartelazo de 1852.
Los centralistas que se pronunciaron demandaron el regreso de Santa Anna, quien asumió el poder llevando a Lucas Alamán como jefe del gabinete. La muerte de Alamán dejó a Santa Anna cómo único dueño del poder y de la Nación. El Consejo de Estado le concedió entonces facultades absolutas y el título de "Alteza Serenísima", lo que le permitió establecer una dictadura de corte monárquico en extremo onerosa para la nación.
Santa Anna fue expulsado del escenario político que había dominado durante tres décadas, por la revolución triunfante de Ayutla (1854-1855). Esta capacidad de permanencia, representando a fuerzas políticas opuestas, hace de Santa Anna una figura única en la historia de México. Carismático, gobernó el país con los fusiles, con el Congreso y sin él, con el apoyo del pueblo y sin su consentimiento, alcanzando la Presidencia en once ocasiones. Sujeto a múltiples controversias, héroe para unos y traidor para otros, fue el hombre indispensable para resolver o intentar resolver las situaciones contingentes de la Nación.
Enarboló la bandera republicana contra Iturbide y traicionó a la República para instaurar su propia dictadura de corte monárquico. Con él inicia y concluye el ciclo de las luchas federalistas y centralistas, que a partir de Ayutla se entablarán entre liberales y conservadores, republicanos e imperialistas, hombres distintos de una misma batalla entre lo viejo y lo nuevo para forjar una nación que no acababa de encontrarse a sí misma.
El Plan de Ayutla no fue un pronunciamiento más para derrocar, en ese caso, a Santa Anna. Estuvo dirigido contra los gobiernos tiránicos que quisieron encarcelar el movimiento de 1810 en temas como "o encierro, o destierro, o entierro". Aunque proclamado por el coronel Tilorencio Villarreal, sus impulsores fueron el General Juan Alvarez, caudillo del movimiento, que gozaba de gran popularidad, y el liberal moderado Ignacio Comonfort, que dio un giro social al movimiento apoyado por la población.

3.4- Conflictos Internacionales.


Guerra contra los Estados Unidos


Al comenzar la década de 1840, el sentimiento expansionista de los Estados Unidos entró en una fase de mayor agresividad. Puesto que manifestaban abiertamente su deseo de anexar Texas a su territorio, a pesar de que el gobierno mexicano no dejaba de considerar a esta región como parte de su territorio, y de comprar o conquistar gran parte del territorio norte de la República Mexicana.

En marzo de 1845, el Congreso Norteamericano aprobó la anexión de Texas, lo cual fue considerado por México como un agravio a los intereses y a la dignidad nacional, por lo que ordenó el retiro inmediato de la representación diplomática en Washington; por su parte, el Estado estadounidense realizó una medida similar, con lo que quedaban rotas la relaciones diplomáticas entre ambas naciones. En julio de ese año los texanos reiteraron su decisión de agregar Texas al territorio de los Estados Unidos.280

MÉXICO EN BUSCA DE SISTEMA POLÍTICO (1821-1856)


Se produjo entonces un clima de enfrentamiento militar, faltando sólo el pretexto propicio para que Estados Unidos iniciara la guerra con la finalidad de expander su territorio hacia el sur y oeste. A principios de 1846, una tropa norteamericana, encabezada por el general Zachary Taylor, invadió territorio mexicano. En marzo de 1846 el ejército invasor llega a las cercanías del puerto de Matamoros, al mismo tiempo, una escuadra naval norteamericana comienza a bloquear los puertos de Tampico y Veracruz.

En abril de 1846 se producen algunas escaramuzas entre el ejército mexicano y las tropas estadounidenses. El 8 de mayo se realiza el primer combate en Palo Alto y al día siguiente en Resaca de Guerrero, en las que son derrotadas la tropas mexicanas. El 13 de mayo de 1846 el Congreso Norteamericano declara la guerra a México argumentando que el ejército mexicano había penetrado en territorio estadounidense y atacando a sus fuerzas armadas. En julio de 1846, el presidente Paredes declara la guerra a los Estados Unidos e inicia las acciones para obtener financiamiento y organizar el ejército mexicano, pero es derrocado y es nombrado presidente de México a López de Santa Anna, quien de manera inmediata se pone al frente de la tropas dejando como presidente interino a Gómez Farías.

Las tropas norteamericanas logran rápidos avances en el territorio mexicano. En julio invaden la Alta California y en agosto Nuevo México, declarándolos como territorios de los Estados Unidos. En septiembre, el ejército estadounidense toma la ciudad de Monterrey, donde el ejército y la población civil realizan valerosa defensa, y en noviembre toma Saltillo.
Para finales de 1846, el ejército norteamericano dominaba militarmente todas las provincias norteñas mexicanas, en las cuales no se dejaron de producir movimientos de resistencia a la ocupación. El 11 de enero de 1847, Gómez Farías expide un decreto para obtener financiamiento para la guerra mediante el cual autorizaba al poder público a vender o hipotecar bienes eclesiásticos. Esta medida ocasionó una violenta reacción por parte del clero y sus adeptos; en febrero, varios cuerpos de la guardia nacional, denominados popularmente “poikos”, se sublevan contra Gómez Farías para exigir la nulidad de los decretos sobre la ocupación y venta de bienes del clero.

El 22 y 23 de febrero de 1847 se produce la batalla del valle de la Angostura en donde el ejército mexicano, dirigido por López de Santa Anna, obliga a los norteamericanos a replegarse hasta Buena Vista pero el presidente mexicano nosupo aprovechar las ventajas obtenidas y ordena retroceder a las tropas mexicanas a Agua Nueva, en donde reciben noticias de una revuelta en la capital, lo cual obliga a López de Santa Anna a regresar a la ciudad de México para controlar la sublevación.

Al reasumir López de Santa Anna el cargo del ejecutivo, destituye a Gómez Farías como vicepresidente, deroga las leyes promovidas por éste y compromete al clero a hacer una contribución para sufragar la guerra.

Al no obtener resultados decisivos, el gobierno norteamericano envió al mando del general Winfiel Scott un ejército para que ocupara el puerto de Veracruz e invadiera México por el oriente hasta apoderarse de la capital de la República.

En marzo de 1847, es tomado por los norteamericanos el principal puerto de México, a pesar de la resistencia del pueblo y del ejército nacional bajo el mando de Juan Morales. Ante tales acontecimientos, López de Santa Anna sale de la capital para hacer frente al ejército norteamericano. El 17 y 18 de abril de 1847, el ejército mexicano es derrotado en el Cerro Gordo, el presidente huye hacia Orizaba para reorganizar el ejército y defender la ciudad de México.

A finales de mayo las tropas de Scott toman Puebla y para agosto se encontraban cerca de la Ciudad de México. El 19 y 20 de agosto el ejército estadounidense derrota a las tropas mexicanas dirigidas por el general Valencia en Padierna. En vista de esa derrota, López de Santa Anna ordenó que se retiraran las tropas que quedaban, a defenderse desde el convento de Churubusco, al mando de los generales Anaya y Rincón. Sin embargo, a pesar de la heroica resistencia, es tomado el convento por los norteamericanos.

Ante la virtual toma de la capital por el ejército invasor, las autoridades mexicanas tratan de negociar un armisticio, pero las condiciones que querían imponer los norteamericanos eran demasiadas; entonces se acordó reanudar las hostilidades.

En los primeros días de septiembre fueron derrotadas las fuerzas mexicanas en la batalla de Molino del Rey. Para tener control total de la ciudad de México sólo faltaba a los norteamericanos apoderarse de Chapultepec, donde los cadetes del Colegio Militar estaban al mando del Nicolás Bravo. El 13 de septiembre de 1847 atacaron el Castillo pero a pesar de la tenaz resistencia fue imposible detener al invasor, los cuales se apoderaron después de las garitas de San Cosme y Belén.

El 14 de septiembre de 1847, la bandera de los Estados Unidos empezó a ondear sobre el Palacio Nacional. El ejército y gobierno mexicano abandonan la capital para trasladarse a Querétaro; el 16, López de Santa Anna renuncia a la presidencia y parte voluntariamente hacia el exilio.

El nuevo gobierno, encabezado por Manuel de la Peña y Peña inicia la negociaciones para obtener la paz puesto que no era posible mantener la resistencia. El 2 de febrero de 1848 se firmó el tratado de paz en la villa de Guadalupe Hidalgo.

Por parte de México asistieron José Bernardo Couto, Miguel Atristáin y Luis G. Cuevas y por parte del gobierno norteamericano Nicholas Trist.282

MÉXICO EN BUSCA DE SISTEMA POLÍTICO (1821-1856)


En el referido tratado, denominado “Tratado de Paz, Amistad y Límites”, se estableció que la frontera entre nuestro país y los Estados Unidos estaría señalada en lo sucesivo por el río Bravo, desde su desembocadura hasta el punto en que el mencionado río cortaba el lindero meridional de Nuevo México; de allí correría la línea fronteriza por los linderos meridional y occidental de Nuevo México hasta el río Gila, para luego seguir por este río hasta su punto de confluencia con el Colorado y de allí en línea recta hasta encontrar la costa del Pacífico al sur del puerto de San Diego.

Con esto, México perdió  más de la mitad de su territorio (dos millones cuatrocientos mil kilómetros cuadros de superficie, aproximadamente), a cambio de esta cesión forzosa el Estado recibió una “indemnización” de 15 millones de pesos pagaderos en bonos anuales. Los representantes mexicanos lograron evitar la cesión de Sonora, Chihuahua, Baja California y el derecho de libre tránsito por el istmo de Tehuantepec. El tratado de Guadalupe Hidalgo fue aprobado por el Congreso norteamericano el 10 de marzo de ese año y por el Congreso de México en mayo de 1848. El ejército invasor permaneció en México hasta el 12 de junio de 1848, cuando salieron de la ciudad de México para embarcarse en Veracruz hacia su nación.

Cabe resaltar que entre las causas que produjeron la derrota de México en la guerra de 1946-48 fue la negativa de la mayoría de gobernantes de proporcionar financiamiento y milicia a la Federación, bajo el argumento que el financiamiento no era para defender el interior de sus respectivas entidades federativas. Entre los efectos que se derivaron del conflicto armado contra los Estados Unidos fue el fortalecimiento de una conciencia nacional, principalmente entre las generaciones jóvenes.